Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de marzo de 2008

Doxa

Escucha uno de refilón el debate en el que supuestamente ocurre un acontecimiento democráticamente relevante. En la radio las palabras adquieren toda su nitidez. Entonces vemos el tono chulesco de las voces cuando los “candidatos” se refutan el uno al otro. O las acotaciones para ganarse el favor de los catalanes, cuando JLRZ dice que está orgulloso del aeropuerto que al parecer construyen en Barcelona.

“Lo de más son palabras…” Dice Rajoy. Lo de menos son palabras, diría uno. Palabras como apuesta, energía renovable, lucha contra el cambio climático, una gran oportunidad económica, compromiso con el desarrollo rural o autoridad moral.

Se oye también uno que como Cristo dice: “Yo voy a llevar agua a todos los sitios”.

Esta es una breve transcripción de lo que ha dicho cada cual en los tres últimos minutos dirigidos a los ciudadanos:

* JLRZ: aprovechar la ocasión; expresar profundo agradecimiento; me dieron la confianza; agradecimiento a los que han discrepado con respeto; estímulo para trabajar; defender con convicción la tarea de gobierno; proyecto para los próximos cuatro años; mismas oportunidades a todos los ciudadanos y apoyo a los más débiles; terminar con todas las discriminaciones; el crecimiento económico nos debe llevar al pleno empleo; que la mayoría de los recursos públicos, a la educación, a los jóvenes; apoyar a los trabajadores y a sus familias; afrontar un desarrollo sostenible; contra el cambio climático; que nuestro país lidere esta nueva etapa; defensa de la paz; España unida en convivencia que respete la diversidad; el futuro es la convivencia, confianza y no pesimismo; por todas estas razones les pido su voto y su apoyo; gobernaré para todos y con respeto a todos; con firmeza, con convicción; corregiré los errores; gobernaré con sensibilidad; buenas noches; buena suerte

* Rajoy: España es una gran nación de ciudadanos libres e iguales; si actuamos con realismo, trabajo y dignidad lo superaremos; no división entre los españoles; consenso entre todos; acuerdos con la oposición; muchos votantes de los socialistas creen que España es una gran nación de ciudadanos libres e iguales; pacto para derrotar a Eta; acuerdo política exterior; mejorar la protección social; pensiones y sanidad; presidente del gobierno de todos los españoles; la economía es capital, lo es todo, todo; luchar contra el desempleo, que puedan trabajar en España tantas mujeres como hombres, ese es el objetivo básico; atención a la economía; la economía por encima de cualquier otra consideración; reformas en las infraestructuras; en la educación es lo más importante; que se valore el trabajo el mérito el esfuerzo; que España esté unida en sus tierras y en sus gentes; defender el estado de las autonomías que sirva para fortalecer al conjunto; no perder la dignidad del estado; la clave es derrotar al terrorismo; esa niña es la que mueve mi sentimiento y mi corazón. Esa niña

* La “moderadora”: todos los que lo han visto tienen su propia opinión; este intercambio de opiniones; agradecer

Homo?

miércoles, 6 de febrero de 2008

No te ofenderé. Y para que conste, firmo.

Se habla mucho, sin conocerlo, del concordato entre el gobierno de España y la Santa Sede. Los que saben dicen que no se trata de un concordato sino de diversos tratados internacionales. Vale la pena echarles una ojeada, pero el intríngulis jurídico que hay que sortear para hablar con conocimiento de causa requiere un trabajo que, quien esto escribe, por ahora aún no ha hecho. Venga esto a propósito de unas líneas en la prensa de hoy:

"Pero lo cierto es que, vulnerando de forma explícita su posición en el marco de los acuerdos jurídicos con el Estado español, han abandonado [los obispos] su condición de parte institucional para expresarse como beligerantes ciudadanos implicados hasta el cuello de la sotana en la contienda electoral. La trampa es muy burda. Conservan intacta su condición de parte contratante de un Tratado Internacional y al mismo tiempo se disfrazan de su condición de españoles para disparar contra los programas de determinados partidos políticos."

¿Qué restricciones impone el concordato a los representantes de la Iglesia católica? Todavía las desconozco en concreto, pero cabe suponer que el mismo hecho de firmar un contrato puede ser leído en una doble clave: se acepta que una determinada asociación es un interlocutor válido (a través de una instancia internacional que complica la comprensión jurídica del asunto) pero al mismo tiempo se controla la acción de esta asociación. Lo que es preciso aclarar son los límites de este control, las obligaciones que impone, no tanto al Estado, como a las asociación religiosa en concreto.

Como que no he encontrado (aún) los indicios de este control estatal, más allá del control obvio que supone un contrato, me centro en una de las prerrogativas concedidas. Se trata del artículo XIV del tratado que regula la cuestión educativa:

"Salvaguardando los principios de libertad religiosa y de expresión, el Estado velará para que sean respetados en sus medios de comunicación social los sentimientos de los católicos y establecerá los correspondientes acuerdos sobre estas materias con la Conferencia Episcopal Española."

"Los sentimientos de los católicos". Las suspicacias católicas que merecen un respeto especial por parte del Estado. ¿Se puede basar un contrato en la fina piel de uno de los contratantes? ¿A qué obliga esto? ¿A que no pueda salir un cómico en la televisión pública riéndose del Cristo del Gran Poder? ¿Cuánto pesa una ofensa?

sábado, 12 de enero de 2008

Apechugar

Ayer Rodríguez Ibarra dejaba las cosas claras. A su artículo en El País, no le funcionaba muy bien la estructura y algunas frases chirrían de lo lindo. Como me escribía ayer el amigo XMV, lo bueno del artículo es que, como que no es una articulista profesional, dice las cosas claras. En realidad todo él no es más que una excusa para escribir la frase final: "los que la acepten como tal que apechuguen con las consecuencias". Esto es, los que consideren que la iglesia católica es la única verdadera, los católicos preconciliares, que se preparen, porque el régimen de tolerancia no les va a dejar mantener sus antiguos privilegios. El artículo va destinado a los obispos y a las facciones más retrógradas de la iglesia. Y si es así, pues entonces le damos la razón. Pero no porque a partir de ahora tengan que hacerlo, apechugar, me refiero, sino porque ya llevan años haciéndolo, a regañadientes, claro, pero a nadie le expropian el chalet y lo acepta sonriendo.

sábado, 5 de enero de 2008

España: iglesia, transición y democracia

En este interesante artículo de Javier Pérez Royo, uno de los constitucionalistas que más habitualmente escribe en El País, se denuncian los acuerdos entre la iglesia católica y España por el modo en que se cerraron, no por lo que se acordó. Pero si no se hubiera acordado lo que se acordó, entonces tal vez tampoco nos molestaríamos en denunciar su déficit democrático.

No quiero argumentar a favor de los acuerdos tal y como están, sino sólo destacar que no todas las cosas buenas tienen un origen democrático, como, por ejemplo, la democracia misma. Destacar que lo que lleva al articulista a denunciar los acuerdos no es su proceso de redacción y aprobación, su naturaleza “antidemocrática”, sino sus contenidos, a saber, los privilegios de la iglesia católica en España. ¿Qué pasaría, sin embargo, si hubiera que renegociarlos y en ese nuevo acuerdo la iglesia lograr obtener de nuevo privilegios? ¿Es eso posible? ¿Cómo sería una negociación democrática con la iglesia? ¿Con qué iglesia? ¿También con la de Cruise y Travolta a vuelta de esquina del Congreso? ¿Cómo se escenificaría la transparencia? ¿Podría la iglesia usar sus redes de comunicación para promover sus intereses, aun cuando ese poder privilegiado sea fruto de un pacto “anticonstitucional” previo?

Hipótesis. Nada. Mientras tanto tal vez habría que intentar alcanzar una base objetiva, para demostrar que “España (ahora ya sí) ha dejado de ser católica”, deberíamos disponer de números de afiliados o bautizados o como ellos lo quieran llamar y clarificar el proceso de apostasía, de salida de la religión. Por su parte, los párrocos deberían dejar de casar a parejas que ni siquiera saben hacer el signo de la cruz, como hizo un amigo mío presionado, cómo no, por los suegros, aunque claro, eso lo deben decidir ellos, los miembros del club y no se les puede exigir desde fuera.

Mientras tanto debemos, ineluctable y desesperanzadamente, arar el camino para que nuestros hijos hereden una democracia más madura, que tal vez deberá pasar por otra transición, pero ahora con mayor acritud, porque la democracia exige tolerancia y los tolerantes no se avergüenzan por detestar al otro.