martes, 4 de marzo de 2008

Doxa

Escucha uno de refilón el debate en el que supuestamente ocurre un acontecimiento democráticamente relevante. En la radio las palabras adquieren toda su nitidez. Entonces vemos el tono chulesco de las voces cuando los “candidatos” se refutan el uno al otro. O las acotaciones para ganarse el favor de los catalanes, cuando JLRZ dice que está orgulloso del aeropuerto que al parecer construyen en Barcelona.

“Lo de más son palabras…” Dice Rajoy. Lo de menos son palabras, diría uno. Palabras como apuesta, energía renovable, lucha contra el cambio climático, una gran oportunidad económica, compromiso con el desarrollo rural o autoridad moral.

Se oye también uno que como Cristo dice: “Yo voy a llevar agua a todos los sitios”.

Esta es una breve transcripción de lo que ha dicho cada cual en los tres últimos minutos dirigidos a los ciudadanos:

* JLRZ: aprovechar la ocasión; expresar profundo agradecimiento; me dieron la confianza; agradecimiento a los que han discrepado con respeto; estímulo para trabajar; defender con convicción la tarea de gobierno; proyecto para los próximos cuatro años; mismas oportunidades a todos los ciudadanos y apoyo a los más débiles; terminar con todas las discriminaciones; el crecimiento económico nos debe llevar al pleno empleo; que la mayoría de los recursos públicos, a la educación, a los jóvenes; apoyar a los trabajadores y a sus familias; afrontar un desarrollo sostenible; contra el cambio climático; que nuestro país lidere esta nueva etapa; defensa de la paz; España unida en convivencia que respete la diversidad; el futuro es la convivencia, confianza y no pesimismo; por todas estas razones les pido su voto y su apoyo; gobernaré para todos y con respeto a todos; con firmeza, con convicción; corregiré los errores; gobernaré con sensibilidad; buenas noches; buena suerte

* Rajoy: España es una gran nación de ciudadanos libres e iguales; si actuamos con realismo, trabajo y dignidad lo superaremos; no división entre los españoles; consenso entre todos; acuerdos con la oposición; muchos votantes de los socialistas creen que España es una gran nación de ciudadanos libres e iguales; pacto para derrotar a Eta; acuerdo política exterior; mejorar la protección social; pensiones y sanidad; presidente del gobierno de todos los españoles; la economía es capital, lo es todo, todo; luchar contra el desempleo, que puedan trabajar en España tantas mujeres como hombres, ese es el objetivo básico; atención a la economía; la economía por encima de cualquier otra consideración; reformas en las infraestructuras; en la educación es lo más importante; que se valore el trabajo el mérito el esfuerzo; que España esté unida en sus tierras y en sus gentes; defender el estado de las autonomías que sirva para fortalecer al conjunto; no perder la dignidad del estado; la clave es derrotar al terrorismo; esa niña es la que mueve mi sentimiento y mi corazón. Esa niña

* La “moderadora”: todos los que lo han visto tienen su propia opinión; este intercambio de opiniones; agradecer

Homo?

jueves, 28 de febrero de 2008

The road

Esta novela de Cormac MacCarthy es devastadora. Además es un artefacto literario construido con maestría (si juzgamos desde la perspectiva del, por Cortázar llamado, lector hembra, que es el que siente verdadero placer del texto, como decía otro francés).

La novela transcurre en un mundo destruido tras alguna hecatombe nuclear, se supone. En este mundo un padre y su hijo luchan por la supervivencia.

Un padre y su hijo luchando también por la dignidad cuando, ahora ya sí, Dios ha muerto, en un mundo en el que sólo rige la ley de la dominación del débil. Un mundo en cenizas.

En este marco los esfuerzos por mantener la dignidad son supererogatorios, heroicos. Lo normal sería entregarse a la dominación o suicidarse para no ser dominado. Sólo los verdaderos supervivientes siguen luchando. Las reglas morales son impedimentos para sobrevivir. La dignidad es un obstáculo para la supervivencia. Por ello, el protagonista de la novela, el padre, es un héroe.

La novela se ha vendido bien. Debe ser porque ya sólo percibimos la dignidad cuando las circunstancias dificultan mantenerse erguido. El tejido moral de nuestra sociedad (¿o hablo sólo de mí?) ha sufrido tantos ataques del relativismo y del capitalismo que ya no percibimos los hilos que nos vinculan ni la urdimbre que tejen. Necesitamos lo extremo para reconocernos en nuestra anodina obediencia cotidiana a lo que somos.

martes, 26 de febrero de 2008

Ratzinger: racional, no razonable

Este es el discurso que Ratzinger no pronunció en la Sapienza: "Mantener despierta la sensibilidad para la verdad".

En el discurso el Papa se pregunta qué puede y debe decir el obispo de Roma cuando acude a la universidad de su ciudad y concluye que tiene una autoridad moral que le permite hablar con la "voz de la razón ética de la humanidad". Tras afirmar esto se pregunta qué es la razón y para responder cita a Rawls (que junto con Habermas son las dos astutas referencias que elige para hablar con los académicos). Reproduce el pensamiento de Rawls del siguiente modo: "Rawls ve un criterio de esta racionalidad, entre otras cosas, en el hecho de que esas doctrinas derivan de una tradición responsable y motivada, en la que en el decurso de largos tiempos se han desarrollado argumentaciones suficientemente buenas como para sostener su respectiva doctrina.".

La prosa de Ratzinger tiene la peculiaridad de volverse oscura ahí donde pone las mayores esperanzas de clarificar un asunto. Es lo que pasa con esta frase (tal vez mal traducida). Pero, a pesar de lo poco claro, se entiende su defensa de la razonabilidad de la fe católica en virtud de la historia de la teología, entendida esta como el procesamiento racional de las verdades de la fe.

No es esta, sin embargo, la definición que Rawls da de razonable. Pero tampoco cabe esperar del Papa una exégesis correcta de un filósofo del siglo XX. Sus intereses son otros. La frase más controvertida viene después:

"Ciertamente, mucho de lo que dicen la teología y la fe sólo se puede hacer propio dentro de la fe y, por tanto, no puede presentarse como exigencia para aquellos a quienes esta fe sigue siendo inaccesible. Al mismo tiempo, sin embargo, es verdad que el mensaje de la fe cristiana nunca es solamente una "comprehensive religious doctrine" en el sentido de Rawls, sino una fuerza purificadora para la razón misma, que la ayuda a ser más ella misma."

El mensaje de la fe cristiana no es una doctrina religiosa como cualquier otra, sino que es algo así como una metadoctrina desde la que se puede discernir la razonabilidad del resto de doctrinas. Según esto, la fe cristiana va de la mano de la razón (teología y filosofía).

Aceptemos que se encuentra una justificación cristiana de las libertades y de los conceptos de justicia social que se consideran básicos en las sociedades liberales desarrolladas. No parece exagerado aceptar esto, pues no se trata más que de releer el sermón de la montaña con la vista puesta en la Declaración de los Derechos Humanos. Encontraremos coincidencias y posiblemente se pueda incluso argumentar que el camino que ha llevado a la positivación de los derechos es religioso y teológico. En aras del argumento se puede aceptar. Pero también se puede aceptar que no sólo la tradición cristiana permite demostrar la filiación religiosa de nuestros derechos más preciados, sino que otras tradiciones religiosas y no religiosas pueden acreditarse como fundamentos prepolíticos de lo normativo actual. Lo cual no quiere decir más que cualquier persona razonable sea de la religión que sea estaría de acuerdo con los principios de justicia de nuestras sociedades y sería capaz de estarlo tanto por motivos religiosos como por motivos políticos o éticos. Con lo que ya tenemos la definición de razonabilidad.

Pero con esto no se ha discutido el lugar privilegiado que Ratzinger atribuye a la fe cristiana. ¿Por qué no puede ser considerada una doctrina como las otras y entre las otras? El argumento de Ratzinger no es un argumento, sino la expresión de un superioridad para la que no da pruebas. Ciertamente la teología cristiana es una construcción complejísima en la que uno puede aprender muchas cosas. Es una construcción racional, pero no necesariamente razonable. Para ser racional basta con saber usar el cerebro para construir cosas o sacar conclusiones. Ser razonable sin embargo requiere una serie de habilidades prácticas, siendo la más importante la renuncia a imponer las propias opiniones a los otros. La Iglesia Católica dio un paso en esta dirección con el Concilio Vaticano II. Algunos acusan a Ratzinger de actitudes preconciliares. Su insistencia en la verdad y en su esplendor así lo atestiguan. Y uno diría que el embobamiento que provoca en algunos intelectuales y académicos se debe más a su racionalidad que a su razonabilidad. Eso es un problema para la democracia.

sábado, 16 de febrero de 2008

Periodistas pavolvianos

Unanimidad en la prensa en castellano (que no en la estadounidense, por ejemplo): los altercados callejeros de las últimas dos noches en Copenhague se deben a la republicación de las caricaturas de Mahoma en la mayoría de los diarios daneses. Hay matices: mientras que estos y estos se limitan a transcribir una noticia errónea, estos publican la crónica de un enviado en el país vecino en el que persiste en el error a pesar de que al final de su texto explica las cosas como son. La publicación de la noticia despierta los instintos más bajos entre los lectores, como se puede ver en el lamentable nivel de este foro de discusión.

Digo que es errónea, porque las algaradas callejeras llevan en marcha desde el sábado de la semana pasada. Según la prensa danesa, parecen una continuación de las que sucedieron el año pasado con motivo de la desaparición de una especie de casal juvenil (Ungdomshuset). Los gamberros son los así llamados anti-sistema, grupo en el que cabe en realidad cualquier ideología. La policía no tiene clara la motivación de lo que está sucediendo, pero si hace más de una semana que duran, entonces no pueden estar motivadas por las caricaturas, que se republicaron el miércoles. Puede que ahora se hayan añadido también algunos musulmanes. Puede, sí. No es aún un hecho constatado.

A pesar de que es sabido que la quema nocturna de containers y de coches lleva más de una semana, alguien en una agencia de noticias se ha apresurado a vincular dos hechos: musulmanes y fuego en la calle, como en el extrarradio de París. A eso se le pone una buena foto y sale publicado. Los musulmanes enfurecidos que queman Europa y su libertad de expresión.

Que quede claro que con esto no defiendo la censura, ni siquiera la autocensura, ni digo nada sobre las caricaturas (ese es otro tema). Se trata aquí de indicar que los periodistas se dejan llevar por asociaciones automáticas contribuyendo así a la histeria popular.

Algunos moros se enfadan.
Alguien quema un container.
Los moros han quemado el container.

Un razonamiento impecable que todos, hasta los periodistas, podemos entender.

PS: El domingo siguen igual. "Sigue la ola de disturbios en Dinamarca por las caricaturas de Mahoma", e incluyen la frase trampa, el engaño: "La ola de disturbios se desató coincidiendo con la detención de una célula islamista que planeaba asesinar a uno de los dibujantes daneses que caricaturizó a Mahoma en el diario 'Jyllands Posten'". "Coincidió", dicen. Ni coincidió, ni, aunque hubiera coincidido, está justificado el titular.

Y eso que, sin saber danés, podrían haber mirado alguno de los vídeos que aparecen aquí, en donde se mencionan como hipótesis las propuestas el nuevo reglamento de la policía danesa que les concede más libertades para registrar y controlar a los sospechosos de delitos, o la semana de vacaciones escolares que han tenido los estudiantes daneses, o también, es cierto, la posibilidad de que algunos inmigrantes hayan aprovechado las algaradas para mostrar su desacuerdo (por llamarlo de alguna manera) con la republicación de las dichosas caricaturas. Pero todo esto es demasiado hipotético y poco amarillista para los redactores de por aquí. Aquí ya conocen el motivo. Y, mientras tanto, los "edificantes" comentarios siguen proliferando.


PSS: Domingo por la noche: La Vanguardia intenta contrastar la noticia, aquí, copiando párrafos de este editorial. La cosa parece más seria, pero no es así. El título (además de estar mal escrito) repite el lugar común y el error de situar en la misma fecha los dos altercados. Pero, además cita mal, porque, según Politiken, en el caso de que las algaradas tengan algo que ver con la detención de los dos presuntos planificadores del asesinato del caricaturista, la protesta iría dirigida no contra la republicación de las caricaturas, sino contra la ley de extranjería que permite la expulsión, sin apenas garantías jurídicas, de los extranjeros sospechosos de realizar actividades terroristas. Eso es muy distinto que escribir que “arde otro colegio por los disturbios por las caricaturas de Mahoma”. Muy distinto.

viernes, 15 de febrero de 2008

Legislación antiterrorista

El año pasado, el Ministerio para los refugiados, inmigrantes y la integración del gobierno danés, recibió un texto sobre los extranjeros sospechosos de terrorismo, cuya redacción había encargado a una comisión que debía ocuparse especialmente de definir y de precisar en qué consistía un comportamiento o una actitud “antidemocrática” (demokratifjendtlig). La comisión había recibido a su vez unas recomendaciones de un grupo de trabajo anterior que rezan:

“El grupo de trabajo aconseja que los extranjeros que a través de la palabra, el texto escrito o acciones haya mostrado un comportamiento antidemocrático o hayan mostrado oposición a los valores normativos y democráticos fundamentales deben ver limitada su entrada en Dinamarca / no verán prolongado su permiso de residencia en el país”.

En un primer paso, esta comisión definió lo que cabía entender por democracia, concluyendo que “una sociedad democrática se caracteriza en primer lugar por su adhesión a los derechos humanos fundamentales tal y como están consolidados, por ejemplo, en la Convención Europea de los Derechos Humanos de 1950”. A esto añaden, como es natural, los valores de la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la solidaridad” como elementos centrales en la comprensión de lo que debe ser una democracia. Dicho esto, se consideran antidemocráticos las expresiones y actos que intenten contrarrestar estos valores fundamentales.

Las conclusiones de esta comisión son que no es necesario revisar la ley de extranjería danesa. Todo esto a propósito del debate de los últimos días en Dinamarca sobre qué hay que hacer con los dos tunecinos con permiso de residencia que han sido detenidos por planear el asesinato del dibujante autor de la famosa caricatura de Mahoma con un turbante-bomba. Basándose en el artículo 25 de la ley de extranjería danesa podrían ser expulsados sin que se tuviera que probar su culpabilidad, pues las autoridades judiciales no tienen acceso a las informaciones recogidas por el servicio secreto danés. El párrafo es digno de ser mencionado, pues pone en blanco sobre negro los esfuerzos de las naciones europeas por contrarrestar el terrorismo, pero al mismo tiempo conlleva cierta inseguridad jurídica que entra en contradicción con los valores democráticos que, al mismo tiempo, desea defender:

§ 25. Un extranjero puede ser expulsado si
1) puede ser considerado un peligro para la seguridad del Estado
2) puede ser considerado una seria amenaza contra el orden, la seguridad o la salud públicas.”

¿Es la planificación de un asesinato una amenaza contra el Estado? ¿Quién puede valorarlo? ¿Qué pasa si los que lo deciden, los servicios secretos, no pueden, por definición, presentar las pruebas que avalan la decisión? ¿Se ha convertido la policía antiterrorista en el cuarto poder por encima del jurídico?

En la prensa danesa se mira con preocupación la pérdida de garantías jurídicas que conlleva esta legislación. Jyllands-Posten, sin embargo, no cree que sea tan preocupante y dice literalmente: "La opinión pública no ha tenido acceso a los materiales en los que se basan las conclusiones [para expulsar a los tunecinos], pero han sido valorados por altos cargos en el gobierno, entre ellos tanto el ministro de justicia y el ministro de integración". De nuevo una conjunción adversativa que es una declaración antidemocrática en sí misma.

Y, mientras tanto, en Bielorrusia sí que lo tienen claro.

jueves, 14 de febrero de 2008

¡Fuera bozales!

Son diversas las iniciativas de referéndum en Suiza que se encuentran actualmente en fase de captación de firmas a la espera de lograr suficientes apoyos para ser votadas por toda la población. El partido de los Demócratas Suizos, cuyo líder se define como "nacional-conservador con una intensa conciencia ecológica y social", ha logrado que se inicie oficialmente la campaña de recogida de firmas (hasta febrero de 2009) a favor de que se vote la iniciativa "¡Fuera el bozal!" que pretende la inclusión de un artículo en la Constitución y la desaparición de un artículo del código penal, ambos relativos a la libertad de expresión.

Este partido no parece que tenga en la actualidad representación política y si leemos su decálogo encontramos todos los lugares comunes de la xenofobia nacionalista y occidentalista, aderezada convenientemente de populismo. Transcribo:

1. Freno a la inmigración en lugar de caos multicultural.
2. Confederación en lugar de sociedad paralela.
3. Protección del paisaje en lugar de liquidación de la patria.
4. Identidad en lugar de globalización.
5. Social y nacional en lugar de avaro y brutal (o neoliberal)
6. Libertad en lugar de dictado de la UE e imperialismo de los EEUU.
7. Futuro para las familias suizas en lugar de millones para los solicitantes de asilo.
8. Seguridad y orden en lugar de terror multi-culti.
9. Protección de la naturaleza y del ambiente en lugar de crecimiento descontrolado.
10. Libertad de expresión en lugar de porra racista.

El punto décimo es el que vale la pena leer en su totalidad para comprender la iniciativa de referéndum:

"Ningún otro país está tan inundado de extranjeros como Suiza (1,5 millones tienen permiso de residencia permanente, de éstos 120.000 tienen estatus especial o de refugiados, y además hay unos 300.000 ilegales). Por ello el SD quiere eliminar la ley antiracista (bozal) suizófoba con ayuda de la iniciativa "Por una expresión libre de las opiniones - ¡Fuera la porra racista!". La policía y los jueces tienen cosas mejores que hacer que perseguir a los que piensan de forma distinta y a los críticos de la inmigración."

Así, promueven una modificación del artículo 16 de la constitución en el que se garantiza el derecho a expresar las opiniones y a recibir información. Si se aceptara esta iniciativa popular, habría que añadir la siguiente subsección:

"Art.16, al. 4 (nouveau)

Dans le cadre de la formation de l'opinion et du débat démocratique, la liberté d'expression est garantie dans tous les cas et ne peut être restreinte par aucune disposition légale."

El complemento circunstancial con el que se abre la frase es básico, pues evidencia que la libertad de expresión debe ser pensada en relación con la finalidad a la que se aplica, en este caso, a la formación de la opinión y del debate democrático, sin que haya un control institucional de este debate. Como se indica en la misma propuesta, esta decisión implica la derogación del art. 261 bis del código penal y el 171c del código penal militar (idénticos). Se trata de artículos que con diversas formas se encuentran en los códigos penales de los países europeos, que suelen haber sido introducidos recientemente y que, como no puede ser de otra manera, movilizan un fuerte debate. En España se ha modificado el artículo correspondiente para, como bien se recuerda, excluir que la negación del genocidio sea punible. La redacción del artículo suizo es bastante más estricta que la del código español, pues, como se puede leer la negación e, incluso, la "minimización" del genocidio son allí consideradas punibles de hasta tres años de privación de libertad.:

"celui qui aura publiquement, par la parole, l’écriture, l’image, le geste, par des voies de fait ou de toute autre manière, abaissé ou discriminé d’une façon qui porte atteinte à la dignité humaine une personne ou un groupe de personnes en raison de leur race, de leur appartenance ethnique ou de leur religion ou qui, pour la même raison, niera, minimisera grossièrement ou cherchera à justifier un génocide ou d’autres crimes contre l’humanité"

La modificación (supresión del supuesto de negación del genocidio) en España vino propiciada por las apelaciones del propietario de la infausta librería Europa y en Suiza la propuesta va de la mano también de una minoría obsesionada con el peligro de las hordas de inmigrantes. De ahí que la etiqueta de liberales conservadores les vaya de perlas, pues lo que desean es una extensión de las libertades (de algunas libertades) para conservar una supuesta pureza interior, y para hacerlo se revisten del sayo de los disidentes, tan prestigioso en estos tiempos en que la disidencia es norma y ha quedado, por tanto, desactivada. Lo que, sin embargo, no está claro es de qué modo la negación del genocidio o la descalificación de una persona o de un grupo por motivos de raza o de religión contribuyen al debate democrático, como no sea para dejar claro que se ha renunciado a los argumentos y se ha pasado a utilizar el miedo, que es mucho más rentable y tira más que dos carretas.

Hay que preguntarse qué papel desempeñan este tipo de artículos en los códigos penales. Sin duda, son una muestra del punto de vista de los débiles y, como reza el eufemismo, desfavorecidos, de las víctimas y de los afectados. Los eventuales criminales ya disponen de garantías jurídicas, de modo que no es preciso que su punto de vista sea también considerado por el legislador. No se trata de otra cosa que de lo políticamente correcto nacido del prurito antietnocéntrico provocado por las lecturas de antropólogos. Tal vez lo políticamente correcto sea una cursilada con la que adornamos nuestras palabras para no insultar u ofender. Tal vez. Véase, sin embargo, a los grupos de machos dominadores entre sí, saltándose las normas de lo políticamente correcto entre carcajadas de grupo cerrado, dándose codazos. Nada que no hagamos cuando salimos a tomar unas copas. Ningún problema. Otra cosa es cuando uno se atreve a hacerlo delante de las cámaras, como si nada. Ahí más vale que haya leyes para los que no se saben controlar, aunque sólo sea para recordarles que deben mantener la dignidad.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Más Mahoma


(*)

Hoy los diarios daneses han vuelto a reproducir la viñeta dibujada por Kurt Westergaard y publicada en Jyllands-Posten (JP) hace ya más de dos años. Incluso Berlingske Tidende que hasta ahora aún no lo había hecho. Josep Ramoneda lo comentó ayer en el acto de presentación de la revista Quaderns del CAC, dedicada justamente al "derecho a la burla": las caricaturas son malas y él no las habría publicado, pero una vez iniciada la, así llamada, "crisis de Mahoma", entonces sí que lo habría hecho. (Algunos periódicos se preguntan si volverá a resurgir la crisis con motivo de estas nuevas publicaciones y, si es así, cuales serán los costes económicos para la industria danesa que en septiembre de 2007 ascendía a unos 260 millones de euros de pérdidas en exportación).

Un día después de que arrestarán a dos tunecinos y a un danés al que todos los periodistas añaden el calificativo "de origen marroquí", las páginas de opinión tienen un tema obligatorio: la libertad de expresión.

Sin embargo, antes de pasar a semejante asunto, vale la pena destacar la suerte que han corrido los sospechosos detenidos por el servicio de espionaje danés la madrugada del martes en unos bloques de edificios del extrarradio de Aarhus conocidos a principios de los noventa con el nombre de Bistanbul, apelativo en el que se combina la referencia a Estambul con el nombre de las ayudas estatales a las personas sin empleo (bistandshjaelp). Al autobús que pasa por allí se lo conocía entonces como el "expreso del ajo", por el olor a ídem que desprendían los iraníes, marroquíes, turcos, palestinos y otros que lo utilizaban. A la mañana siguiente de los arrestos los habitantes de Gellerupparken, que así se llama, desconocen lo sucedido, se irritan por la mala fama que esto les reportará y algunos llegan a musitar que no piensan decirles a los periodistas lo que realmente piensan no vaya a ser que los envíen a Guantánamo (esto último, según una crónica de JP). Pues bien, la suerte de los detenidos: los tunecinos serán expulsados del país inmediatamente, sin juicio, sin más pruebas que las aportadas por los servicios secretos y sin posibilidad de defender su inocencia, en aplicación, supongo, de alguna ley de nuevo cuño aplicable a los extranjeros que cometen delitos o que participan en actividades terroristas, en la línea de la archiconocida Patriot Act americana.(**) Por su parte, el danés ha sido puesto en libertad, supuestamente porque no ha cometido más delito que la preparación de uno (siendo, además las pruebas poco sólidas) y, tras la detención, ha quedado ya desactivada su capacidad delictiva, así dice, Jacob Scharf, jefe del espionaje (PET):

"No hemos querido correr un riesgo innecesario y por ello hemos decidido intervenir en una fase muy temprana para impedir la planificación y la ejecución del asesinato. Así pues, la operación nocturna debe ser vista, en primer lugar, como una actuación preventiva cuyo objetivo era impedir que se cometiera un infracción de la ley."

Esta actitud preventiva se observa en la modificación de muchos hábitos de la comunidad danesa, como es la proliferación de guardas de seguridad en las sedes de los periódicos y de dispositivos que dificultan la entrada en edificios oficiales. También se observa en los guardaespaldas con los que llevan meses conviviendo el dibujante de 73 años y su esposa.

Pero el gran tema, al parecer, es la libertad de expresión y la solidaridad con los amenazados.

Los progresistas de Politiken dicen que "con independencia que JP en su momento usó la libertad de expresión de manera poco inteligente y con consecuencias perjudiciales, tiene derecho a una solidaridad incondicional cuando se la amenaza con el terror". Los cristianos de Kristeligt Dagblad repiten la letanía de la libertad de expresión como fundamento del resto de libertades y apenas muestran preocupación por los excesos que puede provocar una aplicación demasiado estricta de la legislación antiterrorista. Naturalmente, JP es el diario que más conclusiones saca de este asunto y viene a decir que esto no es más que un primer paso hacia el oscurantismo y la claudicación en manos de los fundamentalistas y fascistas, preguntándose, para acabar, dónde están los musulmanes moderados y por qué no dicen nada. Si bien en sus argumentos no hay nada irrazonable, sí que resulta cuando menos preocupante el sesgo que adoptan, que, como ya han demostrado varios estudios recientes, consiste en saltarse las normas de la corrección política para luego decir que es una heroicidad hacerlo y que nadie, excepto ellos, se atreve Con esta estrategia no hacen otra cosa que seguirle el juego a los populistas de derechas (Dansk Folkeparti).

La libertad de expresión puede servir, claro está, para dejar de lado la hipocresía y gritar bien fuerte que ya basta de tanto extranjero. No es, ciertamente, un uso muy edificante, pero, aunque sólo sea por coherencia, habrá que luchar porque los energúmenos puedan ejercer de tales en público.

Para acabar: los países pequeños como Suiza, Noruega, Dinamarca u Holanda sólo aparecen en la prensa ya sea para celebrar a sus casas reales o para denunciar la xenofobia y el populismo de derechas. Habría que recordar a los lectores que en esos sitios no siempre las personas muerden a sus perros.



(*) (Nota políticamente correcta) Sólo por solidaridad se entiende la reproducción de esta caricatura cuya calidad artística o satírica no puedo valorar. Sí puedo, en cambio, reprocharle al autor la utilización de la profesión de fe musulmana en el turbante, pues, como es sabido, se trata de algo más que palabras. A mí, la verdad, no me habría parecido un sacrifico haber presentado el mismo dibujo sin esas palabras que, sin duda, son ofensivas cuando son utilizadas por un perro infiel.

(**) Poco después de escribir esto salen nuevas noticias en las que se sostiene que los tunecinos pueden, si así lo quieren, solicitar un juicio para evitar ser expulsados, con lo que el alarmismo que había cundido motivado por la desprotección legal de los sospechosos extranjeros de terrorismo se ve atemperado por un sistema legal que, a pesar del terrorismo, mantiene sus garantías jurídicas. Se trata de seguir comportándose democráticamente, decentemente, a pesar de todo, para refutar así a Schmitt y quedarse con Habermas, por así decir.